Los domingos tienen el ego muy alto. Desde temprano, el sol calienta más fuerte que los demás días del calendario semanal.
Nos dice, con el transcurrir rápido de sus horas, que debemos reorganizar ideas y evaluar lo que hemos hecho en la semana.
Pero nos inventamos los días feriados, para darle tiempo a nuestro albedrío y pedirle paciencia, que no hemos agotado con su afán.