jueves, 7 de agosto de 2014

No se puede ver a un pobre feliz

Los festivos acaban la marcha con facilidad. El pasar de los minutos se asemeja al de los segundos, en obediencia al incalculable impacto de la tranquilidad del pobre. "No se puede ver a un pobre feliz" es la base que posiblemente esté escondida en algún libro religioso, y que se hace absoluta, incluso cuando los pobres nos escondemos para que, por un rato, no podamos ser vistos tranquilos.

Si no es alguien quien pretende suspender nuestra tranquilidad, es una fatalidad repentina, la que prospera en ese objetivo; lo mejor es no dar papaya. Si la felicidad es la tranquilidad, entonces, siempre será mejor evitar pensar.

El respeto por la tranquilidad del otro es manejable con el paso de los años, no de los festivos, por eso, y más cuando un festivo aparece en el calendario, como queso del sánduche de dos días hábiles, como hoy, trato de torear esa fatalidad, mostrándome dormido, sin ganas de despertarme, porque, por lo visto, al perezoso, no hay fatalidad que le intente quitar la tranquilidad, y menos, la alegría. Voy a dejar de pensar. Entonces, para ser un pobre feliz, mejor me duermo.

domingo, 27 de julio de 2014

Muéstrenme esos blogs

Los problemas de Cartagena y el Caribe colombiano son bien conocidos en nuestro país, pero pocas personas conocen lo bueno que hace la gente desde su trabajo comunitario o desde la microempresa, para consolidar con pocos recursos, y esfuerzos alternativos, una identidad Caribe que nos fortalezca e integre a la realidad nacional. 

Gente, Fundaciones y empresarios han buscado con buenas propuestas perfilar acciones posibles para mejorar nuestras condiciones socioculturales, sin embargo, la politiquería y la poca confianza en las instituciones, así como la poca labor del único medio local que puede llegar a hacer algo, El Universal de Cartagena, se ha disminuído por el único interés de satisfacer los requerimientos informativos de algunos grupos económicos y políticos.

Concesiones a cambio de publicidad pagada y el descarado apoyo a grupos económicos que hacen parte de su Junta Directiva, hacen menester la consolidación de un medio independiente, o blog que vaya más allá de la opinión y muestre temas palpables, perfiles de vida, realidades que pocos se atrevan a plantear. 

Por otra parte, en los noticieros se muestra a un Caribe macondiano que ya no caausa gracia, sino desesperación. En las noticias vemos a los animales amigos del hombre costeño, los milagros de los Santos, los fantasmas de las casas viejas, los arroyitos que antes servían y que algún día volverán a servir, pero los problemas reales quedan sin editarse.

Mientras eso sucede, me ofrezco como un promotor de buenos blogs, y a ayudar a aumentar la interactividad de quienes piensan y opinan, usando los blogs como herramienta de diálogo social sobre el Caribe colombiano. Al parecer, los blogs están muriendo como tweets lanzados al aire, casi que sin generar impactos reales en nuestra región, contrario a lo que ocurre en otras ciudades del país.

Comparte tu blog o el de tus amigos (puedes enviar los links a mi correo bostico@gmail.com, o compartirlos como comentario en este post), que merezca ser comentado y pueda convertirse en la voz que algunos no pueden tener, dando relevancia a buenas historias, mostrando realidades que a veces, por interés de atraer más turismo, no nos atrevemos a contar.

lunes, 3 de junio de 2013

Amar en nuestros tiempos, a propósito de las comas y los puntos finales

Una de las habilidades de Virginia Woolf consistía en evitar las comas en párrafos largos. Ella vivía sin las pausas disminuídas, al tiempo que vertía sus actividades en un trecho incómodo, parecido a su esófago. Seguramente pensaba en otras mujeres, a sabiendas de que su marido la amaba y estaba dispuesto a derrumbar paredes, con tal de tenerla a su lado.

El amor interrumpido no debe tener comas tampoco, sino, puntos finales. El plano de papel que le servía como escape a un amor que sentía por su cónyuge, y al cual intentó corresponder fracasadamente, fue tornándose en una prisión conocida públicamente, para el bien de la humanidad. Pero no hay que regocijarse en ello; sus delirios la empujaron a renunciar muy fácil. En nuestra época, pocos llegan hasta tal extremo, persignándonos en el juego de la buena salud mental; es decir, uno no se suicida en sanas condiciones. Ella prefirió el punto final a todo, no solo a la mentira de vivir amando a medias; amar a medias se configuró, para Virginia, como una intensa resolución de su propia vida, que liberó, aunque con dolor, a su marido, cuya versión de la historia me resulta un misterio.

Perdónenme esa extraña introducción a lo que se convertirá, en contadas palabras, en un mensaje de reproche a nosotros mismos: no seamos agua tibia, amemos o no amemos. En nuestra ignorancia de lo que sentimos, a la intensidad del apego la solemos confundir con el concepto del amor.

En el amor emerge un amor propio, reflejado en lo que queremos para nosotros. Al pensar más en sí mismo, el ser se aleja de pensar en el otro, y nos vemos heridos cuando no tenemos lo que queremos.

La forma de vivir coherentemente con lo que pensamos, es la mejor forma de amar. Por eso, el perdón y otros obstáculos necesarios para ser felices, no son contemplados como opción, porque pensamos más en nosotros y en lo que merecemos. Todo un instinto humano por identificar, para evolucionar.

Declaro la urgencia de usar más mecanismos de cierre adecuado de las relaciones de todo tipo, no con comas, sino con puntos finales, porque el perdón es también hacer justicia al futuro. El suicidio verdadero es vivir mentiras piadosas para no herir a los demás, por el ego de tener lo que siente que se merece. Cada quien tiene sus motivaciones y prefiere inventarse su propia salud mental, pero se les ve mal. Todavía estoy identificando ese trámite.

domingo, 5 de mayo de 2013

Estamos muertos

Al transcurrir diálogos hemos moldeado, mis amigos y yo, una conclusión triste, pero al tiempo, refrescante: "Estamos muertos". El sentido de esa afirmación tiene una connotación que supera a la jocosidad que enmarca los motivos que nos reúnen para reflexionar sobre la realidad, la sociedad, la política local, el lento desarrollo de nuestro entorno o simplemente, lo que nos sucede a diario.

Cuando decimos que "estamos muertos", es porque lo que pensamos, desencaja frecuentemente con lo establecido por los demás como lo correcto, y tal como sucede con los fantasmas -que hablan sin ser escuchados, nuestras opiniones se pierden en el vacío, y nos ponen en la incómoda sensación de pensar que, nosotros los muertos estamos equivocados.

De no haber encontrado a otros muertos con quienes compartir tales opiniones, nos volveríamos cuerpos y mentes mecanizados cuya ética y decisiones encajarían en los engranajes que sirven solamente a las necesidades de quienes ostentan el poder.

Lo establecido es, para nosotros los muertos, eso que podemos ir cambiando con nuestra actitud crítica, una verticalidad de nuestras acciones, y el deseo del bienestar general. Dicho esto, decidí crear en twitter, una especie de túnel donde todos los muertos podemos opinar con el hashtag #estamosMuertos, que servirá como instancia de partida para que identifiquemos las situaciones de nuestra vida, en las que nos sentimos opacados, juzgados y señalados como equivocados, cuando en realidad no lo estamos.

Les invito a leer y a participar de ese diálogo, apartado de motivaciones políticas, para animar a que sean menos los muertos que tengan que comprometer sus principios, para encajar en una masa que se enferma cada día más y se vende a cambio de beneficios temporales. No aseveramos saberlo todo, de hecho, esta herramienta es de aprendizaje colectivo.Todas las ideas y ejemplos servirán para que despierten muchas personas que no ven lo que nosotros, de alguna forma, si podemos ver, como muertos que somos.

jueves, 25 de abril de 2013

Aquí y allá

Fué toda una ocasión para volver a escribir a mano. Estirado en mi cama como un cabrón, sintiendo a la noche escaparse solita, desvanecerse en las nubes oscuras del tiempo. Así debía ocurrir, Pensé de nuevo, y nada más ocurría. Se acababa el día sin preguntarme ni despedirse; la respuesta quizás no existía, y eso, es lo mejor de todo. En alguna parte, alguien está usando el teclado.

domingo, 3 de marzo de 2013

Si fuésemos canciones

Para entendernos, me puse a pensar que podemos ser canciones cuya resonancia depende de la ejecución simultánea de los instrumentos. Nos canta el eco natural de voces en procesión de los caminantes que pueden sentirnos, y cuando nadie nos canta, es porque algo anda undívago en una marea cesante. Si somos canciones alegres, inmarcesibles, como el musgo que se aferra a piedras, inalcanzables por las pisadas de los caminantes en procesión, daremos verde y húmeda alegría a quien nos canta. Si fuésemos canciones tristes, así nos cantarán; vale la pena saber que, aún cuando los instrumentos están bien ejecutados en las canciones tristes, es mejor no cantarlas más de un par de veces al mes. Si fuésemos canciones, todo sería más fácil de entender.

domingo, 17 de febrero de 2013

Súbanse al arca, yo me quedo!

Este año va en una revolución distinta, entre todos los eneros y febreros que recuerdo. Sin un orden preciso, hechos inesperados, como la caída de un meteorito en Rusia o la renuncia de Benedicto XVI, han llegado a angustiarnos a todos. La reelección del Presidente de Ecuador, contrasta con el anuncio de la prensa sobre el daño permanente en las cuerdas vocales del paciente Chávez, y todo parece que el mundo no mutará, por ahora.

Es probable que sea parte de la falsa profecía de los Mayas, que la gente dejó de mencionar, al ver que no se acabó el mundo en 2012, tal como pretendían múltiples campañas para incentivar el turismo hacia las ruinas de dicha cultura en Centroamérica.

Sin embargo, aunque las cosas cambian, nos seguimos comportando como vemos que se comporta la masa. Hablamos cuando todos hablan, o callamos cuando todos callan. Se está subiendo todo el mundo en un arca, que sin un Noé o líder que valga la pena, se hundirá.



La caída de 300 (o 500?) toneladas de Carbón en las playas de Santa Marta amenazan el ecosistema, y nos muestra lo reaccionarios que nos hemos vuelto. Sólo opinamos cuando pasa algo. Antes, no movemos un dedo. Ese mismo polvillo de Carbón se difunde en el aire de la zona industrial de Cartagena, pero nadie dice nada.

Hace unos días, el Director de INVEMAR, Francisco Arias, replicó (ver artículo) lo que ya sabemos los cartageneros: "En las islas del Rosario, los corales están cada vez más afectados por esta sedimentación, ya que esa tierra los cubre y los ahoga. Esto también se está haciendo evidente en los arrecifes de San Bernardo. Esos sedimentos llevan a los corales mercurio, arsénico y otros elementos que se desprenden de la minería ilegal". Lo sabemos y no hacemos nada. También sigue trayendo sedimentos el Canal del Dique.

Expertos españoles definieron un trastorno neurológico llamado alexitimia, que impide a las personas afectadas identificar las emociones que experimentan, así como expresarlas verbalmente. Aunque este hallazgo es un gran paso para la ciencia, vemos que este problema tiende a generalizarse; ya la gente no discute con argumentos, solo dan la espalda y se cierran. Saber que existe la alexitimia nos hace sentir que vamos de mal a peor, porque, la manera de verbalizar los problemas y definirlos, es componente de su solución.

Todavía estamos esperando que suceda algo en los diálogos de paz entre el gobierno y los grupos armados colombianos. Siendo la guerra un negocio, no habrá paz definitiva hasta que caigan los que ganan con ella.

Parece que la Alexitimia es mayor en nuestra tierra, y en nuestra generación. Vemos cómo las amistades se alejan, las parejas terminan, y cómo los fundamentos no se sostienen. Incluso reconozco que he sido víctima de esto. Vamos subiéndonos a esta especie de arca, que quizás no nos permita sobrevivir, pero estamos en una aparente tranquilidad, porque vemos cómo los que conocemos se suben a ella. Nada más erróneo.

Falta autenticidad, criterio, coherencia e identidad en el mundo. ¿Qué vamos a hacer?. Yo no me pienso subir al arca en el que todos están ahora subiendo. Por eso creo que me puedo quedar solo. Pero sigo en tierra firme.