Nadie necesita juguetes más que alimento, podemos pensar. Nadie quisiera leer por encima de beber algo, quizás. Pero no estamos lejos de enterarnos que jugar y leer, nutren como el rocío a un jardín.
Casi no notamos sus efectos, pero si notamos las sonrisas de los pequeños al sentir estimulada su creatividad e imaginando mundos compartidos con quienes fuimos niños como ellos.
Por medio de la fundación Concha de Coco, de la que hago parte junto a mis amigos de siempre, y muchos nuevos, este año volveremos a regalar felicidad a un centro dedicado al cuidado de menores de 12 años estos materiales. El nombre de este centro está por definirse y puedes postular uno que conozcas en Cartagena, Turbaco o Arjona, en Bolívar.
Esperamos que te unas a esta sencilla labor, que cada diciembre nos reúne para la emotiva entrega previa a la Navidad.
Hay varias formas de ayudar:
Donando juguetes
Donando ropita deportiva
Donando libros para niños
Kits escolares (cuadernos, colores, morralitos, nacho lee, etc)
O con tiempo para juego, una actividad lúdica, una lectura, o cualquier dinámica que nos acerque a una realidad y los lleve a recordar siempre, que estamos con ellos.
Más información sobre la campaña y la fundación, en http://cartagenna.wordpress.com
Hasta ayer, el término 'bostico' tenía un significado difuso, como el humo del cigarrillo. Ahora, le reconozco como un verbo conjugado en primera persona, que me gusta y que aparece en el diccionario como bosticar: decir o manifestar con palabras. Mi excusa de escribir por escribir, me facilitará construir mejores frases que las que puedo decir bosticando.
martes, 4 de diciembre de 2012
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