domingo, 17 de febrero de 2013

Súbanse al arca, yo me quedo!

Este año va en una revolución distinta, entre todos los eneros y febreros que recuerdo. Sin un orden preciso, hechos inesperados, como la caída de un meteorito en Rusia o la renuncia de Benedicto XVI, han llegado a angustiarnos a todos. La reelección del Presidente de Ecuador, contrasta con el anuncio de la prensa sobre el daño permanente en las cuerdas vocales del paciente Chávez, y todo parece que el mundo no mutará, por ahora.

Es probable que sea parte de la falsa profecía de los Mayas, que la gente dejó de mencionar, al ver que no se acabó el mundo en 2012, tal como pretendían múltiples campañas para incentivar el turismo hacia las ruinas de dicha cultura en Centroamérica.

Sin embargo, aunque las cosas cambian, nos seguimos comportando como vemos que se comporta la masa. Hablamos cuando todos hablan, o callamos cuando todos callan. Se está subiendo todo el mundo en un arca, que sin un Noé o líder que valga la pena, se hundirá.



La caída de 300 (o 500?) toneladas de Carbón en las playas de Santa Marta amenazan el ecosistema, y nos muestra lo reaccionarios que nos hemos vuelto. Sólo opinamos cuando pasa algo. Antes, no movemos un dedo. Ese mismo polvillo de Carbón se difunde en el aire de la zona industrial de Cartagena, pero nadie dice nada.

Hace unos días, el Director de INVEMAR, Francisco Arias, replicó (ver artículo) lo que ya sabemos los cartageneros: "En las islas del Rosario, los corales están cada vez más afectados por esta sedimentación, ya que esa tierra los cubre y los ahoga. Esto también se está haciendo evidente en los arrecifes de San Bernardo. Esos sedimentos llevan a los corales mercurio, arsénico y otros elementos que se desprenden de la minería ilegal". Lo sabemos y no hacemos nada. También sigue trayendo sedimentos el Canal del Dique.

Expertos españoles definieron un trastorno neurológico llamado alexitimia, que impide a las personas afectadas identificar las emociones que experimentan, así como expresarlas verbalmente. Aunque este hallazgo es un gran paso para la ciencia, vemos que este problema tiende a generalizarse; ya la gente no discute con argumentos, solo dan la espalda y se cierran. Saber que existe la alexitimia nos hace sentir que vamos de mal a peor, porque, la manera de verbalizar los problemas y definirlos, es componente de su solución.

Todavía estamos esperando que suceda algo en los diálogos de paz entre el gobierno y los grupos armados colombianos. Siendo la guerra un negocio, no habrá paz definitiva hasta que caigan los que ganan con ella.

Parece que la Alexitimia es mayor en nuestra tierra, y en nuestra generación. Vemos cómo las amistades se alejan, las parejas terminan, y cómo los fundamentos no se sostienen. Incluso reconozco que he sido víctima de esto. Vamos subiéndonos a esta especie de arca, que quizás no nos permita sobrevivir, pero estamos en una aparente tranquilidad, porque vemos cómo los que conocemos se suben a ella. Nada más erróneo.

Falta autenticidad, criterio, coherencia e identidad en el mundo. ¿Qué vamos a hacer?. Yo no me pienso subir al arca en el que todos están ahora subiendo. Por eso creo que me puedo quedar solo. Pero sigo en tierra firme.

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