domingo, 27 de mayo de 2012

La fallida metodología por bloques tendrá una nueva oportunidad

Imposible dejar que finalice mayo, sin cumplir el compromiso personal de montar un blog para ejercitar mi voz escrita. Anularé toda previsión de satisfacer a los demás, a sabiendas de que ahora, nadie lee cosas fuera de su agrado, y que evitarán el dolor de continuar leyendo, cuando no les guste algo que diga.

Hasta ayer, el término 'bostico' tenía un significado difuso, como el humo del cigarrillo. Ahora, le reconozco como un verbo conjugado en primera persona, que me gusta y que aparece en el diccionario como bosticar: decir o manifestar con palabras. Mi excusa de escribir por escribir, me facilitará construir mejores frases que las que puedo decir bosticando.

Este blog se titula "La momentánea opacidad de una mente con recuerdos", evocando a una película de Michel Gondry que sólo me he visto por partes, y que así--por partes--me ha gustado, sin sembrar en mí la admiración suficiente, como para verla de principio a fin. Así transcurren todos los capítulos de lo que me pasa; por partes, puedo armar un puente con ladrillos hasta nuevas orillas (momentos o personas) y que, probablemente, no lleve a un terreno sólido y definido.

Tras una búsqueda infructuosa de mejores prácticas para concretar mi reto adolescente de escribir y publicar un libro antes de los treinta, me convencí de intentarlo por bloques, por ser la metodología que más conozco, aunque no me haya funcionado para algo: cuando comenzaba a escribir un cuento, quedaban las hojas y párrafos sueltos, guardados en una carpeta sin coherencia, ni fin, como las escenas de la película que no he terminado de ver, ni entender del todo. Esa particular herramienta que buscaba, me la ofrece un blog, que a diferencia de un diario o bitácora, no necesariamente tendrá la periodicidad o esa usual descripción de sucesos personales que ciertos 'voyeurs' quisieran encontrar aquí.

El paradigma de encontrar sentido a todo lo que se cuenta, me enfrenta al problema de las piezas desarticuladas; después les hablaré de otro problema: los recuerdos que se quedan y que ya no están invitados a la fiesta narrable, que es la vida.

Es probable que algún día vea por completo "El eterno resplandor de una mente sin recuerdos" (Eternal Sunshine of the Spotless Mind), y puede que no llegue a la culminación de una historia articulada en este blog. Aún así, debo afirmar que "La momentánea opacidad de una mente con recuerdos", tiene un reto más interior que el de un escritor frustrado.

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