domingo, 14 de octubre de 2012

Lo irrelevante

Me duró bastante esta semana y pude constatar lo irrelevante que sigue siendo el tratar de mantener a las personas satisfechas. No es que lo haya intentado con ahínco, pues lo único distinto que hice -- para compararlo con la semana inmediatamente anterior, fue resistirme a responder a los estímulos, pausándome en el diálogo, como debe hacer una persona medianamente cuerda; pero si creo que los demás siguen siendo incomprensibles, no por mi desconocimiento del cómo funcionan sus pensamientos, sino porque identifiqué mi intolerancia a sus cerebros unificados por la misma red de cosas verdaderamente irrelevantes, que jamás les acercará a estar satisfechos con el mundo compartido.

Esto apenas comienza. Es un juego bien complicado y prefiero jugar, que juzgar disfrazado de árbitro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario